Remedios Varo

Mujer saliendo del psicoanalista

Epicúrea: No había visto ningún cuadro de Remedios Varo hasta hace unos años en México D.F., donde se hallan la mayoría de ellos, ya que allí vivió tras dejar España. Otra exiliada de la guerra civil. Me gusta especialmente éste, “Mujer saliendo del psicoanalista”. La forma en que cae su velo o máscara, parte integral de su vestido, velo con formas idénticas a los rasgos faciales de la mujer, con sus pupilas apuntando en la dirección contraria. La forma en que la mano izquierda lleva de la larguísima barba esa cabeza de hombre, a cierta distancia del cuerpo, como para evitar su roce, ¿o acaso va a tirar la cabeza en esa pequeña fuente? En la mano derecha una pequeña cesta con una llave, un reloj y parece que unos hilos. Podría tratarse de un pequeño costurero donde guarda los hilos que teje y desteje, quizás alguno de esos hilos es una hebra de la barba de esa cabeza masculina. Tejer y destejer según el momento y disposición de ánimo, como una Penélope que no espera nada.

La loca Beauvoir: No, no, este cuadro no tiene nada que ver con Penélope, no te líes. Es el retrato de una mujer que va a abandonar el psicoanálisis. Esa cabeza es la de su psicoanalista. La lleva a cierta distancia de su cuerpo, mostrando que no ha sido capaz de envolverla en su discurso, a pesar de la gran influencia que ha ejercido sobre ella, según es desprende del hecho de que el cabello de ambos sea del mismo color, blanco. El rostro de la protagonista está reflejado en el embozo, revelando que el psicoanálisis le da una imagen de sí misma que no comparte: ella mira para el lado contrario. Esta conclusión la refuerza el hecho de que sostiene la cabeza por la barba, con cierto desdén, a punto de tirarla a la fuente.  La cesta es una representación de su vida, fijémonos que la lleva pegada al cuerpo, al contrario que la cabeza del psicoanalista. En esa cesta lleva un reloj, una llave y un frasco de esencias: su vida, en suma, en la que no quiere que el terapeuta entre más. También lleva unas gafas de media luna opacas y unas hebras que pueden ser de la barba del psicoanalista. Así pues, aunque abandona el psicoanálisis se lleva ciertos recuerdos con ella. Entender el símbolo de las gafas es más difícil. ¿Se las dio el terapeuta? ¿Piensa usarlas? Quizás le está diciendo: Déjame con mi visión parcial y fragmentaria de mi vida; al fin y al cabo, yo tengo los ojos abiertos y puedo mirar en una dirección u otra, tú, en cambio, los tienes cerrados.

La loca Beauvoir va a darse un baño. Epicúrea se queda mirando el cuadro con cierta melancolía. Desentrañado el misterio del cuadro, éste pierde cierto encanto poético, se dice. Otras preguntas surgen ahora: ¿A dónde se dirige la mujer del cuadro? ¿Por qué se ha psicoanalizado? Comienza, entonces, la novela.

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