Vacua est anima mea

Nebulosa de Orión

 

Floto en el no-tiempo no-espacio

como un objeto más en el vacío:

briznas de luz,

residuos de silencio,

relojes de cuco que siempre dan

la misma hora.

 

A veces el vacío tiembla

y salgo disparada

desde la galaxia de Andrómeda

a la nebulosa de Orión

en una microparte

de una millonésima

de un nanosegundo

sin que yo sienta más

que el vértigo del yin y el yang.

 

A veces viajo por el borde

de la Vía Láctea

y nada sucede

más que una leve

tormenta

eléctrica

que me hace pensar en Spinoza.

 

A veces caigo presa

de la espuma de Júpiter

y doy vueltas y vueltas y más vueltas

como una mula amarrada a su noria.

Y me digo que estoy enamorada.

 

A veces una lengua de fuego me persigue

y me empuja a la atmósfera terrestre.

Al lenguaje y sus espejos,

(¿a qué vienes aún a molestarme?)

al peso insoportable de lo vivo,

al peso

de lo que,

tan fugazmente,

está vivo.

 

A veces solo miro por una ventana

y veo unos ojos mirando por una ventana

que, quizás,

son los míos.

 

 

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5 comentarios en “Vacua est anima mea

  1. Maravilloso, rítmico y sensual (este viaje interestelar se parece mucho a la descripción de un orgasmo).
    Lo mejor, su final:

    “A veces solo miro por una ventana
    y veo unos ojos mirando por una ventana
    que, quizás,

    son los míos.”

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