Hora sexta

 

cenefa

La brisa mueve

la rama del granado,

mueve el cabello,

vaivén

al sol

de lo vivo

ajeno de sí,

amablemente llevado

hilo de agua en un surco,

una armonía laboriosa

al dulce sol.

 

Al dulce sol,

de bruces en la tierra,

 

la clemencia de

estar,

libre no libre,

ni siquiera animal que al sol retoza,

mecerse como el granado,

inevitablemente.

 

 

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