Poemas para un cuerpo (II)

de Francis Bacon

de Francis Bacon

 

           Desde aquella terraza temblorosa,

           el torpe recorrido hasta la cama,

           el aguijón del frío confundido

           con sus dientes mordiendo

           ligeramente mis pezones.

 

Podría

(aún podría)

nombrar

uno a uno

los músculos del cuerpo,

el ángulo del muslo,

el cuello desmayado,

el vientre expectante.

También

la calma

de la espalda al arquearse

(como el lomo del ciervo

al beber del arroyo:

sin miedo a la corriente).

 

El túnel del tiempo vibra

 

y se cierra.

 

 

 

 

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