El esqueleto

Me acuerdo de que mi tío Aurelio, mientras fumaba, jugueteaba con lo que parecía un guijarro. Me encontraba en su casa el día que murió. La casa, enclavada en una hondonada y rodeada de huertos de naranjos, olía a humedad y a madera vieja. Se oía el tic-tac de un reloj y murmullo de gente.…

Leyendo a Kant

  Parece que entre la cosa en sí y su apariencia hay un abismo, un lago que llenamos de monstruos, —si así se quisiera llamar a los residuos del entendimiento— o, más bien, contaminamos porque cada adición cambia la esencia de las cosas si ésta vive —verdaderamente— en el tiempo.   Pero esta tarde de…

Escucha

Si escucho mis pasos, si verdaderamente los escucho, siempre un eco o quizá una resonancia me persigue o, quizás, no me persigue, sino que es inherente al movimiento dejar una estela, transcurrir como el cometa y la cola del cometa o la rosa y el rastro de su aroma más sola que ellos, cercada por…

Elizabeth Bishop

Un arte de Elizabeth Bishop, traducción de Antonia Roig No es difícil dominar el arte de perder; tantas cosas parecen tener el ánimo de perderse que su pérdida no es un desastre. Pierde algo cada día. Acepta el trastorno de perder las llaves, la hora malgastada. No es difícil dominar el arte de perder. Y…

Mutaciones

Algo de la sombra se desprende más luminoso, si cabe, que la herida, algo que es lo que ya ha sido, que late abierto y no supura algo que se entrega como un sol de amanecida y deja ver más claro el acecho constante de los filos (descanso de los sueños) y vuela, con vuelo…

Pasacalles

Caja de resonancia el patio, las ventanas abiertas y el aire que sube y baja a la redonda o se mece, leve y denso, horizontal sobre la fuente, y una voz dice “recuerda la jaula del pájaro vacía, las piezas de ajedrez perdidas en el jardín”, y la sombra del limonero en la frente recuerda…

No-tiempo no-espacio

Dice una voz “todo vuelve a ser lo que ya ha sido a pesar de la evidente mutación de la materia” y otra sonríe y dice “ahí descansa la sombra, al amparo del órgano invisible” y la primera voz exclama “no dejes, cuerpo, de asombrarte de la herida” y el pájaro perdido en el patio…