Ángulo muerto

domenico_tintoretto
(La dama que descubre el seno, Domenico Tintoretto, Museo del Prado)

(Primera hora de la tarde, las cortinas medio echadas, líneas de luz cruzan las paredes. La loca Beauvoir lee sentada a la turca en un sofá.)

La loca Beauvoir: ¿Qué haces?, estate quieta, me despistas.
Epicúrea: ¿Qué es un ángulo muerto?
B: Un lugar que no puede verse, que queda fuera del campo visual.

(Epicúrea se apoya en una pared y mira fijamente una esquina.)

E: Es decir, algo que nuestro sentido visual no capta, por propia imposibilidad de éste.

(La loca Beauvoir asiente distraída)

E: ¿No te parece que está relacionado con el mito de la caverna?
B: Eso está muy llevado por los pelos, ¿no? El ángulo muerto no tiene nada de metafórico.
E. Bueno, se trata de lo que no ves, de lo que no puedes ver.

(La loca Beauvoir cabecea indiferente y no muestra ningún interés por los ángulos muertos.)

E: Es incluso peor, porque no los puedes percibir, ni siquiera de forma distorsionada.

(La loca Beauvoir vuelve a cabecear mientras pasa una página de un libro sobre Diane Arbus. Epicúrea está en el centro de la habitación moviendo la cabeza lentamente de un lado a otro.)

B: Cierto, así que cuidado que tienes un ángulo muerto a punto de provocarte una tortícolis.
E: Imagina que conocieras a alguien solamente de perfil. Un perfil bellísimo que te seduce, y de ese perfil infieres el resto de la cabeza y, como es tan hermoso, no puedes evitar pensar que el resto también. Hasta que, por descuido, un día, ves el rostro en plano frontal, y observas la irregularidad del rostro, la sombra maliciosa que antes no percibías. ¿Qué haces entonces?
B: ¿Te declaras amante de la pintura cubista?
E: No necesariamente. Quizás optes por ignorar ese plano y mirar solamente el bellísimo perfil que te sedujo pensando que te engañan tus sentidos…
B: Eso trae problemas con toda seguridad. Los ángulos muertos son como los zombies: atacan cuando menos te lo esperas.
E:…porque ¡da tanta pena perder esa belleza inicial!

(Epicúrea flexiona el tronco e intenta sacar la cabeza entre sus piernas. La loca Beauvoir la mira con preocupación.)

B: ¿A dónde quieres ir a parar?

(Epicurea intenta hacer la postura de la grulla y casi se da de cabeza contra el suelo.)

E: A que son nuestros sentimientos los que nos engañan, no nuestros sentidos.

(La loca Beauvoir vuelve a cabecear y esta vez se esfuerza en parecer concentrada leyendo. Piensa, preocupada, que algún día próximo tendría que hablar muy en serio con Epicúrea sobre la relatividad de todo lo que es. ¡Díos mío, habría que empezar por Heisenberg!)

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Un comentario en “Ángulo muerto

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